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Tenemos 3 invitados conectado| El Edificio 25 |
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| Escrito por Depresiv | |||
| Domingo, 26 de Julio de 2009 20:00 | |||
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"En el 2391 el 95% de la población de la tierra es androide: la clase trabajadora. El mundo está dirigido por cerebros electrónicos al servicio de una pequeña población humana ociosa y despreocupada. El ciudadano número 429 recibe una escueta invitación para acudir a un lugar que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo, y en el que descubrirá que algo está cambiando en el mundo." Con este (por ser amable) un tanto manido argumento, Jarel, uno de los más prolíficos autores de ficción interactiva en castellano, nos sorprende con un universo mucho más original y distinguible de lo que puede parecer en un primer momento, y con una ficción que logra a la perfección su primer y único objetivo: entretener. Probablemente, el lector que haya llegado hasta este punto, levantará la ceja con cierta reticencia. Y es que el argumento de esta y otras muchas de las obras del autor parecen sacados de novelas "pulp". Y en parte, por qué negarlo, lo son: personajes estereotipados, tramas "de género fantástico", literatura telegráfica y funcional... Pero también encierran mucho más que eso. Empecemos describiendo el mundo en el que transcurre esta historia. Una megalópolis, un tanto como la "Metrópolis" de Fritz Lang, en la que la humanidad ociosa vive en mansiones ridículamente grandes, se desplaza mediante dirigibles y son servidos y cuidados por androides con el aspecto de un cruce entre Nosferatu y Buster Keaton. No es el típico escenario de Ciencia Ficción "al uso", en el sentido de que no se nos intenta convencer de un futuro posible, sino más bien nos plantea la idea del futuro que un hombre de 1920 podría tener. Intencionalmente "naïf" y llena de anacronismos. Y por ello mucho más interesante.
Y, por supuesto, la historia. Que, como hemos visto, no busca sorprender en el marco general (Atención, pregunta: ¿Cuántas historias distintas somos capaces de mencionar en las que los robots se rebelen contra el ser humano?) sino con los pequeños detalles: el aspecto de los mismos androides (el temible y mortífero "Narizotas", protagonista de uno de los acertijos más difíciles de la historia, pasando por un forzudo de feria, un psicópata con unas tijeras gigante - referencia Freudiana - ojos volantes, etc.) pasando por los elementos del mismo decorado. Constantemente vamos a ver truncadas nuestras espectativas sobre lo que va a suceder. Ni el edificio 25 es "lo que esperamos", ni lo son sus personajes y objetos. Todo tiene un aura de "extrañeza", y sin embargo es absolutamente coherente en su entorno. Como antes he comentado, Jarel no se distingue precisamente por la extensión y profundidad de sus textos. Son funcionales y poco más. ¿Cómo hace entonces para introducirnos en un mundo tan rico? Pues con uno de los aspectos más distinguibles de las piezas del autor: mediante la música, los elementos sonoros y las imágenes, estáticas o en movimiento. Es decir, si un autor como Incanus (del que ya comentamos "Ofrenda a la Pincoya" en un artículo anterior) "procede" de la literatura de ciencia ficción, Jarel tiene mucho más que ver con otros medios, como el cómic y el cine. Y de ellos obtiene un buen número de herramientas que suplen y completan las descripciones del mundo que plantea.
Si tengo que decir qué es lo que me gusta de "El Edificio 25", la respuesta corta es... no lo se. No me interesan el comic o el cine de aventuras "al uso" (géneros que Jarel domina a la perfección) y suelo considerar a la ficción interactiva como a una forma de literatura (frente a todo el despliegue de efectismo visual y sonoro "no literarios" de los que se hacen gala en esta obra). Y sin embargo, la pieza... funciona maravillosamente. Entretiene, sorprende e interesa. Uno acaba de leerla con la sensación de haber disfrutado de una obra bien hecha, que funciona como un mecanismo de relojería, perfecta aún en sus imperfecciones. NOTA IMPORTANTE: Las obras de Jarel realizadas para la máquina virtual Glulx, de las que esta es un ejemplo, suelen utilizar bastantes características "no usuales", con lo cual pueden no funcionar bien en muchos intérpretes. Así, ZAG, el intérprete que se usa en el apartado de "Leer Online" de la cabecera de este artículo, no permite finalizar la aventura, aparte de tener otros problemas de compatibilidad (como la ausencia de sonidos). Por eso, en esta pieza de ficción interactiva es especialmente aconsejable descargar la historia y el intérprete para probarlos offline. OTRA NOTA: Éste autor (Jarel) e Incanus de "Ofrenda a la Pincoya" probablemente aparecerán en un buen número de otros artículos de Literactiva. Esto es debido a dos razones: a que son dos de los muy pocos autores interesantes que han aparecido hasta el momento en nuestro idioma, y a la necesidad de hablar periódicamente de obras en castellano.
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| Última actualización el Miércoles, 29 de Julio de 2009 12:17 |






Me perdonarás, Depresiv, pero ése me ha parecido un comentario desafortunado.
Dos de los problemas que existen en los colectivos pequeños de creadores más habitualmente son la escasa calidad de sus obras, y el exceso de diplomacia. El primero es un mal necesario; somos pocos, con lo que hay menos posibilidades de encontrar una obra de verdadera calidad.
El segundo problema es más grave: la diplomacia excesiva impide que se valoren en su justa medida las obras, con lo que no sólo una pieza mediocre es ensalzada y aplaudida, sino que las que verdaderamente tienen calidad no son aplaudidas más que las otras "por miedo a ofender" a los autores de las primeras.
El resultado de esta ecuación es que los autores de talento abandonan el medio por sentir que "da igual" en este colectivo hacer una obra buena que mala.
Uno de los motivos que me impulsó a escribir en esta página es liberarme de la necesidad de "ser diplomático", y expresar mis opiniones sobre ficción interactiva con libertad y sin miedo de "caer mal". Con lo que mi comentario no es desafortunado. Es exactamente aquel que deseaba hacer, y refleja con precisión mi opinión sobre las obras de ficción interactiva en castellano.
Donde no te doy la razón es en la supuesta diplomacia que hay en el CAAD, tampoco hay tantos halagos por allí. Es más, muchas veces parece más importante el continente que el contenido, y muchos comentarios a una obra o a un autor determinado se convierten en estériles batallitas sobre el párser utilizado o el intérprete adecuado a la obra.
Por supuesto que hay más. A voz de pronto me viene a la cabeza Ignacio Monge (el autor de "La Tribu" y "A lo lejos un faro"), aunque ha hecho pocas cosas. O Aryekaix, de la que me interesó sobre todo la versión que hizo de su "A lo lejos un faro". O tú mismo, que tienes algunas obras bastante interesantes... aunque eres un pelín irregular
Y seguro que hay alguno más que me dejo. Pero si tengo que pensar en autores que mantengan una línea de calidad constante en la mayor parte de sus obras, sólo se me ocurren esos dos: Jarel e Incanus.
Bueno, esa expresión me parece más "afortunada", jejeje
En realidad, no hay "autores interesantes", sino "obras interesantes". Emitir un juicio de calidad mezclando al autor con su obra es desafortunado. Es cierto que el autor tiene un bagaje vital que condiciona su obra. Pero el objeto de crítica es la obra, no el autor. Ante este tipo de situaciones, me parece que es siempre mejor evitar el comentario que no construye, ¿Y cuales serían estos? Cómo no, la madre de todos: los juicios colectivos.
En fin, que entiendo tu postura porque a mí también me gustan hablar sin pelos en la lengua. Y tal como tú, si una obra es buena lo digo y ya (aunque a veces soy un poco halagüeño, xD), y si es mala lo digo y ya (o a veces ni siquiera las comento, porque no valen la pena).
En fin, que es eso. Estoy totalmente de acuerdo en tu actitud y en lo que se dice en el artículo, pero eso... mi sugerencia... es mejor evitar jucios del autor ("autor interesante", ¿para quién? ¿para ti, para mí, para otros?) y jucios colectivos ("este es interesante y el resto no"). Y si se emiten, dejar muy en claro que la crítica (o comentario) es subjetiva, y no objetiva.
(Lo digo porque cuando leí el artículo creí que la crítica era más tirada a objetiva que a subjetiva. Tal vez haya sido *mi* error...)
Saludos!
Mi única discrepancia es Jarel, que la verdad es que no me llega.
En cuanto a lo de opinar sobre qué autor merece la pena o cual no... obviamente Depresiv debe decirlo, especialmente en este que es un medio creado por él y por Grendel. Si no se mojasen los editores de este medio entonces, ¿para qué serviría?
Nunca más....
A bote pronto digo que estoy agradecedísimo de vuestros comentarios sobre mis trabajos, amén de mudo de asombro y gusto...
...y con algo de vergüenza (por modestia, ojo), que me cuesta convencerme que me estén comparando con Jarel, un autor ¡ídolo! de aventuras (ACs clásicas) y relatos interactivos (mi estilo habitual, creo).
Me dejáis la vara muy alta, muchachos...
[INCANUS]
(que aun me tiene la cabeza dando vueltas ¡te juro, Eliuk, que me _acabo_ de enterar)
...y otra cosa son las expectativas que esto crea, que por mucho que uno diga que "uno escribe como escribe sin importar quien lo lea", esas expectativas pesan, y no poco.
Cuento aparte lo que pasa con los demás autores de AC y FI en español, que sigo respetando y admirando muchísimo... y delante de los cuales todavía me siento como aprendiz de brujo.
Nada, tengo que masticar todo esto y ver qué hago para no perder la perspectiva: todo lo de arriba son opiniones, claro, pero no están dichas "por cualquiera" (¡¡estamos hablando de Depresiv, autor de "El Archipiélago" por Dios!!) ni son dichas al voleo, ni tampoco en forma antojadiza...
Pero que estoy contento, estoy contento, si señor... y me siento un estúpido por no seguir más de cerca esta web. Nunca más...