news menu leftnews menu right
Doscientos millones de años leyendo Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Escrito por Depresiv   
Viernes, 22 de Enero de 2010 09:57

 

Este artículo, proviniente del blog "Literatura electrónica", ha sido publicado gracias a la amable autorización de su autor, Juan José Díez. Se puede ver la entrada en su contexto original aquí.


En el mundo de la literatura electrónica, Raymond Quenau es un precursor, una figura fundacional. En 1960 creó OuLIPo, movimiento dedicado a la composición de poesía automática. Esta composición puede estar regida por restricciones (si el autor elige una determinada limitación a la que la escritura debe ceñirse) o por reglas (en la que un proceso algorítmico, al azar, controla el texto resultante). Cent mille milliards de poèmes pertenece al primer grupo.

Parafraseando al propio Quenau en su prefacio Mode d’emploi, esta obra permite a cualquiera crear a voluntad cien billones de sonetos, todos correctos. Es una suerte de máquina de fabricar poemas, aunque en número limitado; es verdad que este número, aunque limitado, llevaría a estar leyendo doscientos millones de años, 24 horas al día. Cada verso ha sido colocado sobre una cinta, es fácil ver que el lector puede componer 10 elevado a 14 sonetos diferentes, o sea, cien billones. Para ser más explícito ante los escépticos: a cada primer verso se le puede hacer corresponder diez segundos diferentes: hay pues cien combinaciones diferentes de los dos primeros versos; tomando el tercero habrá mil y, por los diez sonetos completos, de catorce versos, se llegará a la cifra mencionada. Contando 45 segundos para leer un soneto y 15 para cambiar las cintas, leyendo toda la jornada, 365 días al año, tardaríamos 190. 258. 751 años. En esta web de Magnus Bodin, pulsando en New Poem podemos obtener cada una de las versiones de esa aterradora cifra.

En Cents mille..., a diferencia de las obras puramente generadas por algoritmos, las palabras de cada verso son elegidas, contadas y ritmadas por un buen poeta humano, que introduce en la turbina trozos de calidad y siempre salen moldes de coherente sintaxis y alguno, por casualidad, dicen que hasta hermoso. Aún así, siempre podemos pensar en la energía desperdiciada que Quenau podría haber aprovechado para acercarse a los sonetos de Shakespeare, Garcilaso o Quevedo. Sobra máquina, falta espíritu.

 

Última actualización el Jueves, 28 de Enero de 2010 15:13
 
Comentarios (3)
Mola, pero...
1 Martes, 26 de Enero de 2010 10:24
RuberEaglenest
Una pena que la versión virtual del libro, no tenga la sensación táctil del formato en papel Sonrisa
Y una pena...
2 Martes, 26 de Enero de 2010 10:29
RuberEaglenest
que ese portal del literatura digital, no contemple la Ficción Interactiva... claro, que no hay Ficciones Interactivas de calidad en español que merezcan la pena de estar a ese nivel (quizás sólo el Archipiélago)... deberíais, vosotros que tenéis contactos en esos círculos tan herméticos, mostrarles el Archipiélago...)

Amanda también es una muy buena candidata. ¿Alguna obra más? ¿Que no caiga en el género pulp y se pueda considerar como literatura seria? Si claro, esa con estructura circular de Depresiv, Lemniscata.
No estoy de acuerdo...
3 Martes, 26 de Enero de 2010 10:43
Grendelkhan
en que las obras fantásticas o "pulp" tengan que ser consideradas algo menor que la literatura seria. Pero bueno, para mí hay algunas claras candidatas: El Museo de las Consciencias, La Sombra de la Luna Negra, El Espíritu de la Sidra, El cantar de Romanfredo, La cara oculta de la Luna, Una pequeña historia de Navidad, A lo lejos un faro, Afuera...

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Asunto:
Comentario:
  Imagen, conteniendo la palabra secreta
Palabra Secreta:

Busca en Literactiva


Potenciado por Joomla!. Designed by: Free Joomla 1.5 Theme, how to setup dns server. Valid XHTML and CSS.